jueves, 21 de julio de 2011

Las funciones de la risa


Las explicaciones teóricas de la risa han sido divididas en tres grandes grupos: las teorías basadas en la incongruencia, las basadas en la superioridad y las basadas en la catarsis o liberación de tensiones.

Paralelamente, en la mayor parte de las explicaciones teóricas conocidas se han puesto de relieve cinco funciones principales: la función agresiva, la función sexual, la función social, la función defensiva y la función intelectual.   

Dada su relación con el conocimiento y el aprendizaje, la función intelectual de la risa haya su mejor expresión en las teorías de la incongruencia. Así, no es de extrañar que sus mejores exponentes procedan principalmente de la Filosofía, la Semiótica, la Lingüística y la Neurología: Aristóteles, Cicerón, Emanuel Kant, Federico Hegel, Arthur Schopenhauer, Arthur Koestler y Victor Raskin.
Las teorías de la superioridad han estudiado aquellos aspectos de la risa relativos a la supervivencia biológica y social del individuo. Quienes estudian el fenómeno desde este punto de vista,  se fijan principalmente en cómo la risa contribuye a satisfacer tanto los impulsos egoístas del ser humano como su propensión a defenderse y a buscar seguridad en los otros y en él mismo. Es por lo tanto el terreno en el que concurren una función agresiva, una función defensiva y una función social. Sus exponentes proceden de diferentes disciplinas, sobre todo de la Filosofía, la Psicología, la Antropología y la Etología. La investigación de Henry Bergson sobre las leyes de lo cómico ha sido desde su formulación el paradigma de este tipo de explicaciones.
Las explicaciones que hacen énfasis en la catarsis o liberación de tensiones han asumido con mayor dedicación el aspecto erótico y libidinal de nuestra mente; se trata por lo tanto de ese ámbito, quizá el más íntimo y personal de todos, en el que la risa cumple una función sexual. Este ha sido el escenario propio de la Psicología, y su paradigma es la explicación ofrecida por Sigmund Freud desde el psicoanálisis.
Como nos lo recuerdan Avner Ziv y Jean-Marie Diem, quienes han estudiado el sentido del humor a partir de su práctica en Psicología Clínica, estas funciones rara vez aparecen aisladas y, en realidad, las expresiones cotidianas de la risa cumplen varias funciones al mismo tiempo. Trátese de chistes, bromas, caricaturas y otras formas de expresión humorística, la mayoría de las veces nos encontramos en estas manifestaciones con la sexualidad o la agresividad, la propensión a buscar refugio en el grupo (lo defensivo) o, al contrario, a competir por la primacía a través de una exhibición de ingenio y mordacidad (lo intelectual).
Ya a mediados del siglo XX, Alfred Stern había asignado un lugar especial a la función social de la risa. Centrando su explicación teórica más en el mundo de los valores, que no en el de la inteligencia, Stern advertía que la risa se separaba del llanto por una línea muy delgada que tenía que ver con la degradación de los valores y con la manera como los grupos e individuos se confrontaban de cara a esos valores. Desagregando esa función social de la risa en varios aspectos, Stern proponía una función asimiladora, en la que prevalecían los valores del colectivo al que el individuo debía someterse, la función liberadora, en la que el individuo defendía sus propios intereses, la función conservadora, en la que grupos e individuos entraban a chocar entre sí, y una función correctiva, en la que la sociedad como un todo ejercía un papel controlador y punitivo.
La función defensiva de la risa tiene que ver con los aspectos negativos de la vida, los miedos y ansiedades que comprometen continuamente nuestra estabilidad anímica. Es un hecho que reírnos de las cosas que nos asustan vuelve a esas cosas menos amenazadoras. El humor macabro, el humor negro y la auto-irrisión, es decir, la capacidad de reírnos de nosotros mismos, son para los estudiosos algunos de los mecanismos de esa capacidad anímica a la que actualmente se identifica como resiliencia; recursos de los que muchas veces la persona no es consciente y que le permiten recuperarse frente a la adversidad. Huelga decir que varios autores — Sigmund Freud, Alfred Addler y Victor Frankl entre ellos— ya habían estudiado este aspecto terapéutico de la risa.

viernes, 1 de julio de 2011

Los mecanismos de la idea humorística


No existe la fórmula infalible para crear ideas humorísticas. Si embargo, un atento examen a las miles de caricaturas, chistes, historieta y cine de humor que tenemos hoy a nuestro alcance, permite desvelar algunos de los mecanismos más utilizados por guionistas y caricaturistas de todo el mundo. Los presentamos aquí, en un breve vistazo, emparentados con las Figuras de la Retórica, un recurso creativo con mucha historia que se ha expandido desde desde las artes de la palabra al mundo de la imagen visual.

ANALOGÍA. La analogía es una forma de razonamiento característica de la mente humana y se basa en una relación de equivalencia o similitud entre las cosas. Por lo general, en este tipo de caricaturas se aprovecha la semejanza entre dos objetos o situaciones que el lector podrá interpretar de acuerdo con su nivel de información y el contexto cultural al que pertenezca. Está emparentada con la comparación o “símil”.

CONTRASTE. Dentro de las explicaciones teóricas de la risa fue durante mucho tiempo la más común. En ella se confrontan conceptos o principios opuestos: gordo-flaco, astuto-torpe, bello-feo, sublime-ridículo, etc. Muy usado en el cine mudo, las comedias y las series de animación. Surge de la misma comparación y equivale a la antítesis como recurso de la retórica.

ABSURDO. Uno de los recursos más utilizados en el Humor Gráfico, especialidad de la caricatura en la que se procura no depender del texto (el componente lingüístico) para dar un carácter universal al mensaje. Se basa en situaciones imposibles en el mundo real y que por lo tanto resultan contradictorias a la lógica y al sentido común. Este aspecto de la risa ha sido estudiado, tanto en lo epistemológico como en lo estético, por filósofos como AristótelesKantKoestler y Schopenhauer, quien lo reconoce como incongruenciaTambién Sigmund Freud lo considera en su estudio sobre el chiste, motivo de la risa en el que el absurdo aparece vinculado con el placer de disparatar. Además, se puede afirmar que el absurdo está emparentado con el hipérbaton y la paradoja.

CONTRASENTIDO. Confronta dos o más elementos de modo que se contradigan entre sí, o vayan en sentido contrario. A diferencia del absurdo, las situaciones representadas pueden ser posibles o «verídicas». Podemos relacionar el contrasentido con otra figura de la retórica: el retruécano.

ASOCIACIÓN. En este caso se establece una relación entre conceptos o situaciones que habitualmente no están relacionadas, que son más bien extrañas, provocando la sorpresa del lector. Como en el absurdo y el contrasentido, se basa en el placer de disparatar (Freud) y ver la vida desde un ángulo insólito. Es, en el fondo, la misma metáfora.

SUBSTITUCIÓN. Consiste en reemplazar un objeto por otro. Podría ser una forma de llegar al absurdo o la asociación ya que equivale a colocar un objeto en una situación inusual, lo que puede surgir accidentalmente o en forma premeditada. Está relacionado con varias figuras de la retórica: la metáfora y la metonimia.

EXAGERACIÓN. Apela a la desproporción y a la deformación. Se destaca el aspecto o la cualidad sobresaliente de una persona o situación, llevándola al límite. El término «caricatura» viene de «caricare», o sea «recargar» algún rasgo más que otro en una representación. En la Caricatura Fisonómica, los rasgos de una persona se exageran o simplifican mediante un proceso de síntesis. La exageración está relacionada con una figura de la retórica conocida como hipérbole.

IRONÍA. Es una burla disimulada en la que se dice todo lo contrario de lo que se expresa. Son casos en los que se delata una debilidad o un defecto, pero amortiguando su efecto hostil, como en la figura retórica del eufemismo. Se la puede ubicar entre la sátira y el sarcasmo, y es muy común en la Caricatura Política.

REPETICIÓN. Ha sido una especialidad de la comedia, el cine cómico, los dibujos animados y algunas series de historieta. La repetición permite evocar o destacar ciertas cualidades o deficiencias de algo o de alguien y tiene como resultado un efecto de amplificación. Freud lo ubica entre las fuentes de placer en la risa, y está relacionada con la iteración, la redundancia y la aliteración como recursos retóricos.

CHISTE VERBAL. Se basa en la ambigüedad del lenguaje y los diferentes significados (giros semánticos) que pueden tomar las palabras en la vida cotidiana. Al no requerir de otro medio más que el de la lengua, se convierte en la más popular y extendida de las formas de provocar la risa, pero también en la mas localizada y de significación restringida.
Entre los recursos más utilizados están, además de las figuras de la retórica mencionadas arriba:

La homofonía. Palabras que suenan igual pero tienen un significado distinto: cerrar y serrar, cazar y casar.
La polisemia. Los múltiples significados que puede tener una misma palabra: pesar, curso, tirar.
El calambur. Por medio del calambur se re-agrupan las sílabas de una o más palabras de tal manera que se altera totalmente el significado de estas; por ejemplo, “plátano es / plata no es”, “¿Noel? ... ¡No, él!”.
La aliteración. La aliteración consiste en la repetición de una serie de elementos que tienen sonidos parecidos, como en el chiste “¿Qué ruido hacen los misiles que atacan Irak? - pues ¡Bushhhhhh!”.
La elipsis. Consiste en la omisión de un elemento que se adivina o se deduce del contexto.
La alusión. Se hace referencia o se alude a una persona o palabra que no se nombra, por ser tabú, por motivos éticos o estéticos, etc.

viernes, 17 de junio de 2011

Lo cómico de una propuesta

Como resultado de un ejercicio de interpretación de la explicación freudiana de la risa, Laura Carolina Romero, estudiante de Administración y partícipe de la cátedra de Psicogénesis de la Risa en la Universidad Javeriana de Bogotá, analiza esta comedia romántica, "La propuesta", en la que Margaret Tate (Sandra Bullock) una exitosa editora de origen canadiense se ve obligada a fingir un compromiso con Andrew Paxton (Ryan Reynolds) su asistente, para no ser expulsada de los Estados Unidos.

Una escena cómica.

Descripción: Margaret y Andrew acaban de salir de la oficina de inmigración, donde se enteraron de las graves consecuencias que podrían enfrentar en caso de ser descubiertos en un matrimonio fraudulento. Andrew, consciente de la importancia del falso matrimonio para Margaret le pide que se arrodille y le pida matrimonio, ella lo hace, sin embargo, al intentar levantarse pasa por grandes incomodidades que resultan cómicas.

Análisis: Desde la teoría psicoanalítica de Freud, esta escena produce risa y puede ser considerada como cómica ya que genera placer al ahorrar gasto de representación, es decir aquel que se relaciona con cómo nos representamos a nosotros mismos y la comparación que hacemos con otro.

El placer derivado de la escena, surge de la comparación que hace el espectador de su habilidad corporal, con el personaje de Margaret, quien resulta poco hábil para manejar su propio cuerpo al intentar levantarse. Es así, como el exceso de gasto anímico del personaje representa la torpeza que muchos experimentábamos cuando éramos niños y al compararlo con lo que somos ahora, sentimos una suerte de superioridad frente al otro lo cual genera goce y se manifiesta a través de la risa.

Esta escena es cómica dado que lo que produce risa es el factor visual, igualmente hay dos participantes: una víctima cómica (Margaret) y una persona que descubre lo cómico, se compara y ríe (el espectador), incluso sin contarlo a una tercera persona. El lenguaje audiovisual de la escena, también contribuye a que se genere lo cómico ya que presenta al personaje en un escenario cotidiano (la calle) en donde cualquier persona que camine por el lugar podrá apreciar y considerar cómica la escena de Margaret intentando levantarse. Así mismo, la presentación de algunas características de la personalidad del personaje como, arrogancia, egocentrismo y soberbia hacen que el espectador encuentre aún más cómica la escena, debido a que el supuesto “estatus de superioridad” exhibido por Margaret en realidad no existe y se encuentra en una situación vergonzosa y propia de infantes. En conclusión, el mecanismo del ahorro de gasto anímico es de representación lo cual convierte a la escena en algo propiamente cómico, desencadenando la risa al no estar presente ningún efecto doloroso que pudiera impedirla.

Una escena humorística.

Descripción escena: Margaret está en casa de Andrew, en una reunión familiar y se acerca Ramone, el mesero quien la invita a probar unos bocadillos de pescado. Cuando ella los rechaza, Ramone pone uno en su boca y la hace comerlos. Justo en ese momento Andrew anuncia su compromiso y Margaret escupe a Ramone todo el pescado que estaba comiendo.

Análisis: En esta escena se manifiesta claramente el mecanismo del humor como manera de sobrellevar consecuencias negativas y evitar un gran gasto anímico. En primera instancia, en la escena no se observa ningún efecto doloroso que pudiera impedir la risa de los espectadores ante el escupitajo recibido por Ramone. Siendo así, Ramone se encuentra ante una situación adversa o lastimosa al quedar untado de escupitajos de pescado y al poder ser blanco de la risa de otros (comicidad), sin embargo, reacciona de una manera cordial, amable y ríe de sí mismo al observar lo ocurrido. Este mecanismo por el que Ramone se repuso a lo ocurrido, resulta de un ahorro de gasto de sentimiento. Este ahorro consiste en que el personaje consigue placer a pesar del efecto incomodo de ser escupido, y lo logra a través de la risa. Ramone, en vez de reaccionar agresivamente o ponerse triste y lastimero, ríe y de esta manera atenúa o disminuye los efectos negativos que la situación tendría en su estado anímico.

En esta escena es posible inferir de las expresiones y gestos de Ramone su incomodidad inicial pero también su gran sentido para recuperar rápidamente la compostura y no reaccionar como la mayoría de gente esperaría que reaccionara (con agresión, porque ¿A quién le gustaría ser escupido por otro?) si no que por el contrario convirtió una descarga anímica negativa en positiva por medio de la risa.

Esta escena puede ser considerada como humorística ya que presenta una situación en la cual existe una víctima, pero que por medio de su propia risa deja de serlo. Como Freud lo indicaba, es probable que la persona que sufre el daño o se encuentra ante la situación adversa (no tan adversa porque si no, no sería graciosa) se ría de sí misma y consiga placer humorístico, como en este caso lo hace Ramone, mientras los demás se ríen sintiendo placer cómico, como sucede con los espectadores de la película.
Dado que en el humor y en su mecanismo de origen (ahorro de gasto anímico) sólo es necesaria una persona, Ramone se convierte en el generador y el ejecutor de la risa.

Una escena chistosa.

Descripción escena: Margaret sale de bañarse y descubre que no hay toallas, trata de salir por una pero se topa con el perro de la familia de Andrew. Margaret se asusta y trata de que el perro no se le acerque y lo encierra en el baño. Al salir se estrella con Andrew y caen al piso. Al tratar de explicarse Margaret le dice a Andrew que todo fue culpa del perro que la atacó, Andrew le responde con un “chiste irónico” haciéndola sentir ridícula.

Análisis: La escena presentada anteriormente, tomando como base la teoría de Freud, puede ser considerada como chistosa, debido a que el placer obtenido se deriva de un ahorro de gasto anímico de coerción. Este ahorro se da debido a que Andrew, es el asistente de Margaret y por lo tanto debe seguir ciertas normas de comportamiento que le impiden ridiculizarla o estar en desacuerdo con lo que ella diga, sin embargo, en la escena presentada, es claro que Andrew a través de su expresión verbal está liberándose de las barreras que impone el llamado Super yo y dejando que el inconsciente se manifieste a través de lo verbal. Así mismo, lo sucedido en la escena puede ser considerado un chiste debido a que lo que causa risa principalmente (hablando de la escena posterior a la estrellada, no de la propia estrellada en sí) es lo verbal, expresado a través del personaje de Andrew, más que lo visual. En este caso el mecanismo de placer o lo que desata la risa es la utilización de un comentario (chiste) tendencioso cuya función es agresiva ya que por medio de la ironía se busca ridiculizar el comentario de Margaret, con respecto al supuesto “ataque del perro”. El personaje utiliza la ironía en el chiste para dejar claro que está asumiendo una actitud contraria a su verdadero juicio de valor y causar placer mediante esta declaración.

Es así, como es posible decir que lo dicho por Andrew tiene vocación de chiste ya que ridiculiza a otro (Margaret) volviéndolo víctima, involucra a un hablante o a aquel que dice el chiste (Andrew) y a un tercero quien es el que disfruta del mecanismo de placer derivado del chiste (el espectador). Así mismo, tiene una intención clara y planeada de generar risa a través de la ironía y tiene un componente principalmente verbal.

martes, 10 de agosto de 2010

Humor gráfico y análisis del chiste



Chistes gráficos
















Caricatura de Quino, humorista gráfico argentino.


Situación inicial: En la calle, un hombre asesina a otro y está guardando el arma cuando llega un agente de la policía. La apariencia de cada uno de los personajes ayuda a reconocer su papel en la escena del crimen. El atuendo del pistolero refuerza el estereotipo del “gánster” y su actitud de total despreocupación indica que se trata de un profesional realizando uno de sus “trabajos”. El policía, con su uniforme y su pose enérgica, refuerza la idea de autoridad.

Disyunción: La señal de “prohibido fumar” y la expresión enfática del policía indicando la señal de prohibición.

Final esperado: El dibujo perdería el chiste si, por ejemplo, el policía detuviera al agresor por asesinato. Ese sería un desenlace predecible que no causaría risa.

Final inesperado: Es el que se muestra en el dibujo: el policía ni se da cuenta del hombre tiroteado en el piso y, para nuestro asombro, se muestra inflexible ante la violación de la prohibición de fumar.

Desconcierto: En un comienzo no entendemos qué tiene que ver la escena del crimen con la expresión enfática del policía indicando la señal de prohibición.

Desciframiento: Es el momento en el que entendemos la ironía del caricaturista: que para la autoridad pública (la ley) el delito de fumar en la vía pública es más delicado que el mismo asesinato. Esa flagrante inversión de los valores es el motivo de la sátira que compartimos con el humorista.
Tipo de chiste: Es un chiste hostil, que expresa de una manera satírica la indignación del artista con respecto al cinismo y la doble moral de las instituciones encargadas de impartir justicia. Cumple una función social.














Caricatura de Ludo Goderis, humorista gráfico belga.

Situación inicial: Vemos el desfile una banda musical en el que pasa cada intérprete ejecutando su propio instrumento. El formato horizontal de la escena refuerza la idea del paso rítmico de los músicos. El recorrido de la mirada va de izquierda a derecha, coincidiendo con el sentido de lectura habitual de un texto.

Disyunción: En esta caricatura el elemento disyuntivo es muy fácil de apreciar, pues es muy evidente: al final del recorrido visual el ojo se detiene en el músico que yace en el piso, y que rompe con la regularidad de la marcha.

Final esperado: Podemos imaginar un desenlace sin humor muy simple: el hombre de los platillos marchando y tocando como sus compañeros. Otro final sin sorpresa podría ser el del mismo personaje acostado, durmiendo. En tal caso, al faltar otros elementos que justifiquen por qué el hombre está acostado mientras los demás marchan, se pierde el efecto del chiste.

Final inesperado: Pero lo que vemos realmente en el dibujo es que el hombre de los platillos tiene aun los brazos extendidos y un objeto clavado en el pecho. Es un hecho curioso, inesperado.

Desconcierto: Inicialmente no vemos por qué el hombre de los platillos ha caído, y tiene algo clavado en el pecho. ¿Qué tiene que ver este detalle con el resto de la escena?

Desciframiento: Al volver a iniciar el recorrido visual, nos damos cuenta que al bastonero, el primero de izquierda a derecha, se le ha escapado el bastón. El gesto que hace lo demuestra. Si relacionamos este hecho con el del músico herido, como causa y efecto, hemos descifrado el chiste.
Ahora vemos el dibujo de un modo diferente. Realmente no esperamos que suceda en un desfile una coincidencia tan desafortunada como esa; pero el hecho de entender la intención del caricaturista, la exageración y la ocurrencia del relato, lo festejamos a través de la risa.

Tipo de chiste: Es un chiste hostil, que expresa con algo de humor negro cómo ciertas circunstancias, por más extrañas que sean, pueden ser nefastas para la gente. En este sentido, el humor juega un papel defensivo ante la fatalidad que a veces parece signar la vida de algunas personas. Aquí hay una función biológica y social.



















Caricatura de Martirena, humorista gráfico cubano.

Situación inicial: En un primer vistazo, notamos que en un consultorio odontológico, un paciente es empujado hacia la silla dental.

Disyunción: La identidad del paciente es inconfundible: se trata, nada más y nada menos, que del mismísimo Supermán. El dibujante ha resaltado este detalle poniéndole más color a este personaje y su traje, que al resto de los elementos de la escena.

Final esperado: Tratemos de pensar en un desenlace “lógico” para este relato. Si se tratara de un hombre cualquiera temeroso del dentista y que se ha disfrazado de superhéroe, se perdería el efecto humorístico.

Final inesperado: Como no hay más indicios, le creemos al dibujante lo que nos quiere sugerir: que es Supermán, muerto de miedo, negándose a caer en manos del odontólogo.

Desconcierto: Aunque se trata de un chiste evidente, a simple vista, hemos de resolver la pregunta: ¿no se suponía qué el Hombre de Acero sólo le temía a la kriptonita?

Desciframiento: La kriptonita ha de ser más soportable para Supermán que la fresa del dentista.

Tipo de chiste: Es un chiste inocente, pues se divierte recreando una situación cotidiana con personajes ficticios. Sin embargo, el juego de ideas nos ayuda a liberar la angustia que experimentamos ante una acción física que puede causarnos daño. De esta manera, el chiste cumple una función biológica, de naturaleza defensiva.

Chiste verbal

Nora y Nori.

“Nora y Nori van juntas a todos lados. Ayer fueron a cine. En el intermedio, Nora fue al baño y Nori no”.

Situación inicial: Entre mujeres, no es de extrañar que dos amigas vayan juntas, incluso al baño.

Final esperado: Que ambas vayan al baño.

Final inesperado: Lo que leemos: que Nora va al baño y Nori no.

Disyunción: La afirmación “y Nori no”, que pronunciada con rapidez se oye como “y norinó”.

Desconcierto: Durante un tiempo muy breve no captamos el sentido de la disyunción. Es un final inesperado.

Desciframiento: La equivalencia verbal entre “Nori no” y “no orinó” es una figura que en retórica se llama “calambur”. El calambur es un recurso estilístico muy utilizado por cómicos y humoristas y en Colombia podemos apreciar su efecto en comerciales de radio y televisión.

Tipo de chiste: Aunque el chiste presenta superficialmente un juego de palabras, que implica una función de tipo intelectual, también puede contener un comentario sexista. El hecho de que las mujeres vayan juntas a sitios que connotan un cierto nivel de intimidad, puede ser visto como un instinto gregario o como un tipo de “solidaridad de género” del que carecen los hombres. En la imagen de la mujer satisfaciendo una necesidad fisiológica es fácil ver el mecanismo del desnudamiento del que habló Freud cuando describió el chiste tendencioso con orientación sexual.

La esposa del huevo.

“¿Cómo se llama la esposa del huevo? Respuesta: Clara de Huevo”

Situación inicial: Es una pregunta que tiene el carácter de un acertijo.

Final esperado: Que la esposa del huevo tenga un nombre “normal”.

Final inesperado: La esposa del huevo se llama Clara de Huevo.

Disyunción: La palabra “Clara”.

Desconcierto: “Clara de Huevo” suena como un nombre “creíble”, pues Clara es efectivamente nombre de mujer, y la preposición “de” corresponde al apellido de casada usado por algunas señoras. ¿Pero y qué del apellido “Huevo”?

Desciframiento: Sucede cuando nos devolvemos y enlazamos la respuesta con la misma pregunta. La palabra “clara”, es al mismo tiempo la parte “clara” del huevo (adjetivo) y el nombre de una mujer (sustantivo).

Tipo de chiste: En este chiste el juego de palabras también implica una función de tipo intelectual y la intención es divertirse con la ambigüedad del lenguaje. La elaboración del chiste implica algo de ingenio por parte del autor, mientras que el desciframiento por parte del receptor requiere un mínimo de habilidad cognitiva.

lunes, 1 de marzo de 2010

Chiste, comicidad y humor

En su libro “El chiste y su relación con lo inconsciente”, Sigmund Freud analiza los mecanismos del placer que caracterizan y diferencian los tres motivos de la risa que mayor atención han demandado de los estudiosos de este fenómeno: el chiste, la comicidad y el humor.

Freud empieza por dilucidar las diferentes técnicas que permiten producir el chiste, y luego se dedica a indagar, desde la perspectiva de su teoría psicoanalítica, de dónde proviene el placer que propicia esa descarga anímica a la que llamamos risa. Para lograrlo, compara el mecanismo de la elaboración del chiste con la elaboración de los sueños y revela la conexión entre la vida anímica del adulto y su regreso a la etapa infantil.

Al concluir su investigación, logra establecer que el placer del chiste surge de un ahorro de gasto anímico de coerción; mientras que el placer de la comicidad surge de un ahorro de gasto de representación, y el del humor, de un ahorro de gasto de sentimiento.
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Estos tres mecanismos de nuestro aparato anímico provienen del placer de un ahorro que puede ser explicado biológicamente como la tendencia de todo ser vivo a preferir las condiciones y estados que impliquen menor esfuerzo. La euforia que tendemos a alcanzar por estos caminos es el estado de ánimo de una época de nuestra labor psíquica con muy escaso gasto (esfuerzo); esto es, el estado de ánimo de nuestra infancia, en la que no conocíamos lo cómico, no éramos capaces del chiste y no necesitábamos del humor para sentirnos felices en la vida.
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El chiste

El placer que produce el chiste consiste, entonces, en un ahorro de gasto anímico de coerción, entendiendo la coerción, o represión, como todos aquellos obstáculos que las convenciones, normas y demandas socio culturales imponen a la satisfacción de nuestros impulsos vitales. La tendencia economizadora que opera en el chiste, la comicidad y el humor nos produce placer, es decir, nos reduce o evita el despliegue de una cantidad de energía anímica que podría ser útil en otras circunstancias. De este modo, los motivos de la risa nos proporcionan, como sucede con el sueño, un modo de recuperar el equilibrio anímico constantemente amenazado por las exigencias de nuestra vida en sociedad.


Antes de establecer la diferencia en el mecanismo de ahorro de gasto anímico en los tres motivos de la risa: chiste, comicidad y humor, Freud distingue dos clases de chistes: el chiste inocente y el chiste tendencioso. Aunque ambos pueden hacer uso de las mismas técnicas para producir la risa, sospecha que el chiste tendencioso dispone de fuentes de placer inaccesible al chiste inocente. Considera que el chiste inocente cumple solo una función intelectual puesto que no tiene un fin en sí mismo y no se halla al servicio de una intención determinada.

Por otra parte, el chiste tendencioso cumple dos funciones: una función agresiva en el chiste hostil, que está destinado a la agresión, la sátira, o la defensa y una función sexual en el chiste obsceno, destinado a mostrarnos una desnudez. Este tipo de chiste requiere, en general, de tres personas. “Además de aquella que lo dice, una segunda a la que se toma por objeto de la agresión hostil y sexual, y la tercera en la que se cumple la intención creadora de placer del chiste”.

La comicidad

En la comicidad, el ahorro de gasto anímico está relacionado con la forma como nos representamos a nosotros mismos y la comparación que realizamos con otra persona. Esta representación puede darse en el aspecto físico o en el aspecto conductual. Si al hacer esa comparación la otra persona queda reducida a parecer una cosa o a actuar como un muñeco (igual que en las leyes de la comicidad de Bergson) entonces experimentamos una superioridad que nos complace, es decir, que nos produce placer.

Podríamos entonces decir que reímos de una diferencia de gasto entre la persona objeto y nosotros, siempre que en la primera hallamos al niño. Así la comparación de la que nace la comicidad sería la siguiente: «Así lo hace ése− Yo lo hago de otra manera− Ése lo hace cómo yo lo he hecho de niño».

La risa surgirá de la comparación entre el yo del adulto y el yo considerado como niño. En esta comparación tanto el exceso como el defecto de gasto anímico de la otra persona nos resultan cómicos, y este disfrute de nuestra superioridad está relacionado con las condiciones de nuestra niñez, en la que podíamos señalar tales debilidades de las personas sin ningún tapujo. La actuación de alguien disparatado y torpe, por ejemplo, puede revelarnos un exceso de gasto anímico, mientras que las acciones y gestos de una persona tímida nos revelarían una falta de habilidad que asociamos con un defecto de gasto anímico.

Como puede verse, mientras en el chiste el mecanismo de la producción de placer exige la participación de tres personas, en las situaciones cómicas sólo se requieren dos. Y, por otra parte, mientras que el chiste debe ser elaborado (por medio de juegos de palabras, asociaciones de ideas, etc.) lo cómico lo descubrimos, nos encontramos con ello y lo disfrutamos incluso sin tener que comunicarlo a una tercera persona.
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El humor

Freud encuentra que el otro motivo de la risa, el humor, se halla más emparentado con la comicidad que con el chiste. Cuando en las situaciones que podrían ser cómicas los efectos dolorosos se imponen a cualquier otra apreciación, entonces el mecanismo del placer que produce la risa se ve obstaculizado.

Pero puede surgir otro tipo de ahorro de gasto anímico y este depende de la capacidad de las personas para sobreponerse a las situaciones lastimosas: el humor. El humor es entonces un medio de conseguir placer a pesar de los efectos dolorosos que se oponen al surgimiento de la risa y tiene como consecuencia la disminución o atenuación de tales efectos en el ánimo de la persona.

El placer del humor surge a costa del desarrollo de la emotividad reprimida y por esto se puede decir que el humor es el resultado del ahorro de un gasto de afecto. En los casos en los que se presenta, la persona que sufre el daño puede conseguir placer humorístico, mientras que los extraños se ríen sintiendo placer cómico. Este proceso se realiza en la sola persona doliente, y ella puede disfrutarlo aisladamente sin tener que compartirlo. De modo que, mientras que en el chiste hay tres participantes y en lo cómico dos, en el humor basta con uno.

Los afectos asociados al ahorro de gasto anímico que se da en el humor pueden ser varios: compasión, dolor, disgusto, enternecimiento, etc. Hablamos de humor negro, de humor a costa de nosotros mismos o a costa de nuestros seres queridos. En este sentido, la ironía es esa expresión del humor en la que disimulamos nuestra hostilidad para evitar un desenlace doloroso. En todos estos casos, el humor cumple una función defensiva en la regulación de nuestra vida anímica, puesto que permite desplazar el efecto de displacer que amenaza con apoderarse de nuestro ánimo y lo convierte en placer sometiéndolo a la descarga (la risa).

En una anécdota citada por Freud, un reo condenado a muerte pide una bufanda mientras es conducido al cadalso. Cuando se le pregunta por la causa de su petición, dice con mucho dominio de sí mismo que debe abrigarse para no pescar un resfriado. Esta grandeza de ánimo en la que una persona puede actuar de modo habitual cuando esperábamos ver en ella un gesto de desesperación, es una muestra del ahorro de gasto de sentimiento que opera en el humor.

Cuando nos preparábamos para invertir gran parte de nuestra energía anímica en una intensa compasión por el condenado a muerte, este sentimiento se convierte súbitamente en algo inútil y es entonces descargado a través de la risa.

Si observamos detenidamente el curso de nuestra vida anímica, veremos como surgen y se desvanecen esas situaciones que reproducen, quizá a menor escala que en la anécdota del reo condenado a muerte, esa exigencia a nuestra “presencia de ánimo” que nos permite reír cuando tendríamos que llorar. Debido a ese alto grado de intimidad y cotidianidad, el humor se presenta con mayor facilidad que el chiste y la comicidad, pues mientras que en éstas nos damos como espectáculo a los demás, en el humor nos reservamos el placer de la risa para nosotros mismos.

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